Azucarera Adra

Azucarera “libre” de Adra. Estado actual

Francisco José Sánchez Sánchez, que prepara su tesis doctoral sobre el patrimonio arquitectónico azucarero, y alcoholero, de Andalucía oriental, ha publicado en el número 5 de la revista e-rph, Revista electrónica de Patrimonio Histórico, páginas 1-39, un artículo titulado «El patrimonio arquitectónico azucarero en Andalucía Oriental. Intervenciones y nuevos usos», que puede ser consultado en la web http://www.revistadepatrimonio.es/, dependiente del Departamento de Historia de Arte de la Universidad de Granada.

Sabemos que el autor se ha interesado por la fábrica alcoholera de San Pedro Alcántara, reconvertida en centro cultural en la barriada de El Ingenio. Sin embargo, en el trabajo citado no trata de ella, pues son muchas las azucareras, las alcoholeras y las azucareras/alcoholeras, que se construyeron en Andalucía oriental, un total de 77 (31 de ellas en Málaga), y el espacio del artículo es limitado.

Además de los datos sobre el origen de las fábricas, su historia y sus propietarios, lo que resulta más interesante es conocer el estado actual de las mismas, y el proceso de rehabilitación-conversión, que se ha llevado a cabo en algunas de ellas, con distintas finalidades.

Citamos a modo de ejemplo:

La Azucarera de San José, en Nerja, es actualmente el Instituto de Enseñanza Secundaria El Chaparil.

La Fábrica de Nuestra Señora del Carmen, en Torre del Mar, tiene un proyecto para instalar en ella un Museo del Azúcar y centro turístico.

La Fábrica de Santa Juliana, en Armilla, forma parte de la Instituto Ferial del municipio.

La Fábrica de Nuestra Señora del Pilar, con importante colección de máquinas de vapor, está llamada a convertirse en un espectacular Museo del Azúcar.

La Azucarera “libre” de Adra, rehabilitada por una Escuela Taller, ha convertido su destilería en un Centro de Empresas.

Y el Ingenio de San Raimundo, del siglo XVIII, en Frigiliana, convertido en Fábrica Nuestra Señora del Carmen, sigue funcionando como la única industria de este tipo en Europa con su producción de miel de caña.

Concluye Francisco Sánchez su artículo alegando que la mayor conciencia política y social de las últimas décadas ha propiciado, tras la destrucción de la mayoría de los complejos fabriles, la reutilización de algunas azucareras y alcoholeras, obras de incuestionables interés arquitectónico y testigo de un glorioso pasado industrial.