Azucarera de Motril

Azucarera Nuestra Señora del Pilar. Motril, 1882. Estado actual

Julián Sobrino es autor (1988) de la Arquitectura de la industria en Andalucía, una publicación del Instituto de Fomento de Andalucía, que puede consultarse en la Red en:

http://www.juntadeandalucia.es/viviendayordenaciondelterritorio/forodearquitectura

La obra consta de dos partes. En la primera hace un estudio por sectores de la industria en Andalucía y los edificios donde se desarrollaron, desde la minería del comienzos del siglo XIX o la siderurgia (fábricas de Marbella y Málaga de los Heredia) hasta el de las telecomunicaciones del siglo XX (fábrica de teléfonos de Citesa en Málaga); mientras que en la segunda hace una selección de edificios industriales, pocos pero significativos, y es que como ocurre con otros bienes culturales de otras épocas, el problema no es de escasez de elementos significativos, sino todo lo contrario, lo que contribuye, sin que ello sirva de excusa, al deterioro de los mismos por la escasez de medios empleados para su conservación.

En relación a las fábricas de azúcar de caña Julián Sobrino se muestra contundente al afirmar que formaban un conjunto patrimonial único en Europa por la exclusividad de este tipo de cultivo en la costa granadino-malagueña, y podía haberse organizado un itinerario o ecomuseo del azúcar. Sin embargo, la maquinaria fue desmontada y vendida al peso, los archivos quemados o vendidos y las arquitecturas demolidas como resultado de la presión turística en las zonas turísticas litorales, se ha convertido.

No obstante, en los últimos tiempos hay un intento desesperado por conservar algunos ejemplos que han sobrevivido milagrosamente. Como la fábrica de Nuestra Señora del Pilar en Motril, declarada Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura gracias al empeño de un grupo de estudiosos granadinos: historiadores, ingenieros, arquitectos; y cuyo proyecto de convertirse en el gran museo del azúcar andaluz avanza lentamente.

Cuando estudia la tipología de las fábricas nos ayuda a comprender mejor la de la Alcoholera de San Pedro Alcántara, que estaría encuadrada en un grupo arquitectónico intermedio entre las que se construyen de acuerdo con la tradición agroalimentaria andaluza y las puramente industriales. Y que el autor caracteriza, entre otros rasgos, por el empleo del ladrillo visto en esquinas, el uso del arco rebajado y de molduras dentadas en las cornisas, además de la utilización de hierro fundido que se hizo en la fábrica de alcohol sampedreña en el interior de la torre, para la construcción de las escaleras y para la sujeción de los aparatos de destilería.